corazon

Tan lejos, tan cerca…

Viajar, dormir, tal vez soñar… Lo sé, lo sé, la frase original de Shakespeare en Hamlet no es así, es “morir, dormir, tal vez soñar”, pero a mí me gusta más lo de viajar que lo de morir, las cosas como son.

Echo de menos viajar, mucho, casi lo que más. No sé si lo que más, por eso digo casi, porque elegir el top de algo siempre me ha resultado difícil, y no puedo elegir entre echar de menos viajar y echar de menos a los míos. Bueno, me decido, las dos cosas están empatadas, quiero ver a mi gente libremente y quiero poder viajar donde quiera cuando quiera.

shinkansen

 

Hablando de viajar me vienen a la cabeza las diferencias y similitudes que puedes encontrar cuando lo haces, y me maravilla. Algunos países tienen costumbres muy distintas, pero a la vez parecidas a las nuestras, y eso te hace sentirlos lejos y cerca. ¿Ejemplos? En Japón en nochevieja no se toman doce uvas, pero sí hay costumbre de tomar soba (un tipo de fideos); o sea, hay algo que da buena suerte aquí y allí el 31 de diciembre.

En todos los lugares se tarda lo mismo en recorrer un número determinado de kilómetros a la misma velocidad, pero la distancia se puede contabilizar de varias formas, y no es lo mismo en pies que en metros. Bueno, es lo mismo pero no, porque tardas igual, pero no cuentas igual.

Esto que tan raro puede sonar no es más que un ejemplo de lo que te puede aportar viajar: conocer gentes distintas, otros idiomas, diferentes monedas, costumbres llamativas y formas de vivir que no tienen nada que ver con la tuya. Cosas que, de quedarte en casa no lograrías ni imaginar.

Así que, sí, echo de menos muchas cosas, pero viajar está en el top de la lista. Va a hacer ya un año que no cogemos un avión, y creo que cuando llegue el día en el que me siente en uno, en un asiento de pasillo a ser posible, me abroche el cinturón y vea a las azafatas y azafatos hacer el teatrillo de emergencia, lloraré, de felicidad, pero lloraré.

3 pensamientos en “Tan lejos, tan cerca…

  1. Carmen Velarde

    Cuántas cosas echamos de menos, sobre todo estos días. Aunque yo sí que tuve la oportunidad de coger un par de aviones este verano y no sé yo si, con estos protocolos por el dichoso coronavirus, lo de viajar va a volver a ser tan placentero. Al menos durante un par de años. Quién nos iba a decir que íbamos a echar de menos la normalidad más normal y absoluta, con lo aburrida que parecía a veces.

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