Cada 7 de julio se celebra en Japón el Tanabata, el «festival de las estrellas» de verano. En esta celebración es tradición escribir deseos de Tanabata en tiras de papel de colores y colgarlos en los árboles de Tanabata, hechos de ramas de bambú. Esto también se celebra en lo hogares y en los espacios públicos. Puedes encontrar durante estos días en Japón decoración de Tanabata en hoteles, tiendas, restaurantes, por la calle, etc.
Yo he vivido dos Tanatata distintos en Japón, en dos años diferentes, y los dos me encantaron. El primero fue en Osaka, el segundo en Tokio. En las dos ocasiones llevé un yukata (kimono de verano), colgué mis deseos en las ramas y comí y bebí cosas ricas de las que vendían en los puestecillos de comida callejera que colocan en los templos y calles aledañas.

Tanabata
Una de las cosas que suceden en mi novela, Si me hablas de la lluvia, es que los protagonistas acuden a un Tanabata, así es como Takayuki, uno de los personajes, le cuenta a las españolas, que están pasando unos meses en Japón, la historia originaria de la celebración:
«Tanabata viene de una triste leyenda de amor entre dos amantes: La princesa Orihime y el pastor Hikoboshi, que vivían en la Vía Láctea, Amanogawa o Río del Cielo. Al conocerse, se enamoraron perdidamente y olvidaron sus obligaciones laborales por ese gran amor. El Dios gobernador de los cielos, y padre de la princesa, lo descubrió y los castigó con el exilio separándolos para siempre. Ella, rota de dolor, suplicó a su padre que le dejase ver a su amor una vez más, y él, conmovido por las lágrimas de su hija, les permitió verse cada séptimo día del séptimo mes de cada año, con la condición de que los dos hubieran terminado su trabajo. Desde entonces, siempre y cuando no llueva, unas grullas tienden un puente con sus alas entre ambos lados del río celestial cada siete de julio, y es así como se les concede volver a encontrarse. Por eso hoy, siete de julio, todos rezamos para que en el cielo brillen las estrellas y no llueva: para que Orihime y su amor Hikoboshi puedan reencontrarse de nuevo.
Así que, aunque no vivas en Japón, yo te animo a mirar a las estrellas y recordar la historia, aprovechando para pedir un deseo en estos días de Tanabata.🎋
