verano

Verano

Cuando el sol de julio se ocultó tras el horizonte esperamos en silencio a que se iluminaran las estrellas. Aquel iba a ser nuestro último verano juntos, pero no lo sabíamos. Recuerdo que no hacía frío ni calor, la toalla sobre la que estábamos sentados seguía mojada y nuestros bañadores también. Apoyé mi cabeza sobre tu hombro, te pasé la botella de limonada que compartíamos, bebiste y entrecerraste los ojos; demasiada azúcar. Te miré de reojo, sonreías mientras me contabas algo sobre las Pléyades. Yo también sonreí. Ese año llevabas el pelo más corto, tu voz había cambiado, me hacía mucha gracia descubrir que tú seguías siendo tú pero que, por fuera, casi no lo parecías. Suspiré. Nos cogimos de la mano, entrelazamos los dedos y continuaste hablándome sobre la siete hermanas. No recuerdo nada más de aquel verano que quise que durase para siempre.

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