brindar

Cumplir un año más, me he regalado… ¡Gracias a todos!

Hoy es mi cumpleaños y toca recapitular. Ha sido un año lleno de situaciones inesperadas, de distancias difíciles, de reencuentros maravillosos, de grandes y largas llamadas telefónicas, de descubrimientos, de redescubrimientos, de risas, de lágrimas, y hoy toca volver a decir: «¿Ya ha pasado un año?» Y sí, un año más, completo, acaba de terminar y otro está empezando.

Este año me he regalado un anillo de plata con un trébol que brilla y una firme decisión: dejar de pensar en todo lo que tengo que conseguir, en lo que me falta, e intentar disfrutar mucho más de lo que tengo y lo que he logrado. Pero no veas cómo cuesta. Madre mía, que desde fuera se ve todo mucho más bonito, pienso siempre, y a veces hay que mirarse a una misma desde dentro y sincerarse con lo que sientes. Me he pedido por favor más paciencia conmigo, más sonrisas para mí y más atención cuando yo sepa que me hace falta. Para eso tengo que aprender a escucharme con los ojos más abiertos. Y es que hay que ver lo fácil que es despistarse de uno mismo y perderse en la marea de la realidad.

Porque la vida no para de sorprendernos, de ponernos obstáculos a los que enfrentarnos, de cambiarnos los planes, y yo he decidido que ha llegado el momento de disfrutar más el camino, como si estuviera en un largo viaje en moto; ha de importarme más el recorrido, la carretera, las vistas, el ser capaz de pasar sobre un bache y seguir adelante, que el destino final.

Hoy es mi cumpleaños y esta noche para celebrarlo me voy a comer un polo de limón. ¿Y qué más da que pueda parecer que no es gran cosa? Es exactamente lo que quiero, un polo de limón , salir a caminar y buscar flores, tal vez ver alguna serie, leer un buen libro, escribir en este blog e irme a la cama en paz.

Sí todo esto te parece buena idea toma nota y deja de echarte en cara que eso o aquello lo podías haber hecho mejor, que podrías haber dedicado más tiempo a esta tarea o que no eres capaz de calmarte a veces. Mímate un poco, verás qué maravilla.

Este último año me he dejado llevar, he aprendido a querer bien a quien quiero querer, a escuchar un poco mejor, a abrir algunas puertas y llamar a otras, porque no esta mal hacer “toc toc” a la puerta de alguien a quien echas de menos aunque haga siglo y medio que no hablas con esa persona. Y cuando quiero decir algo, lo digo, y no me pienso veinte veces qué pasará, solo un par de momentos para estar segura de que no va a doler a nadie. Y hasta he sido capaz de decir que no cuando quería decir no. Y eso sí que cuesta, de toda la vida, vamos…

Gracias a todo el mundo que me está dejando hoy un mensaje, un privado, un whatsapp, un tweet, un email o lo que sea para demostrar que se acuerda de mí. Me habéis llenado el corazón de amor poco a poco entre todos, a distancia, en persona, por telepatía incluso. Así que solo puedo daros las gracias. Sé, porque lo vivo, que me rodean grandes personas y no me puedo sentir más afortunada. Y si me estás leyendo, tú eres una de esas personas. ¡Brindo por ti!

Te deseo un gran día, quiérete mucho y, a todos: “ki o tsukete kudasai!” (気をつけてください!) – cuidaos mucho, por favor.

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